GRAVAMEN
También se le dice: gravámenes, casa gravada.
Es cualquier carga anotada sobre una casa —una hipoteca, un embargo, una demanda— que limita lo que el dueño puede hacer con ella.
Un gravamen viaja con el inmueble, no con la persona. Si compras una casa con un embargo anotado, el embargo sigue ahí después de que firmes: no se borra porque tú no tuvieras nada que ver.
Los más comunes son tres. La hipoteca, que garantiza un crédito (Infonavit, Fovissste o un banco) y se cancela cuando el crédito se paga. El embargo, que anota un juez para asegurar el resultado de un juicio. Y la anotación preventiva de una demanda, que avisa que hay un pleito sobre esa casa.
Ninguno de los tres impide vender la casa; lo que hacen es obligar a resolverlos en el camino. Lo normal en una operación limpia es que el gravamen se liquide y se cancele en la misma firma, con el dinero de la compra, y que la cancelación se inscriba en el Registro. Lo anormal es que te pidan que compres «con el gravamen» y que ya después se arregla.
POR QUÉ TE IMPORTA
Si compras: el gravamen que no se canceló es tuyo. Si vendes: hasta que no se cancele en el Registro, el crédito sigue apareciendo a tu nombre aunque ya hayas entregado la casa.